Cultura · 13 de Agosto de 2017. 14:28h.

¡Dunkerque a la vista!

¿Por qué Hitler detuvo los tanques?

¡Dunkerque a la vista!

Sentado en la fila 4. Pude incluso hacer esta foto. Aunque temí que pensasen que era un pirata audiovisual

El otro día estuve en Dunkerke. No me refiero al Dunkerke actual sinó al de 1940. Como fui el día del estreno los señores de Balmes Multicines -donde al menos se pueden ver las películas en versión original- me dieron una butaca en la fila 4.

Mejor. Por momentos temí ser alcanzado por las balas de un Me-109 -o lo que es peor: un Spitfire, con lo que habría sido víctima del fuego amigo- o las bombas lanzadas por los Stukas. Pero tuve suerte: salí indemne y con el convencimiento de haber visto una gran película.

Por supuesto contiene errores: algunas escenas empiezan de día y continuan de noche. Y las casas que se ven a lo lejos no son las de los años 40 sino construcciones modernas. Pero da igual: Christopher Nolan ha hecho un film. Como los de antes.

Hollywood cree que hacer cine es como hacer una pizza. Que basta mezclar los ingredientes y ponerlos al horno: un par de cuerpazos, unas escenas de sexo o de violencia, algunas persecuciones y muchos efectos especiales. Pues no.

Claro que a veces también es claustrofóbica. Te remueves en el asiento y no puedes salir. Estás en un barco que se hunde o en la carlinga de un Sptifire a punto de impactar contra el mar. Que difícil debía ser apuntar con estos artefactos. El Me-109 no paraba de moverse.

Aunque reconozco que yo no he estado nunca en Dunkerke. Lo más cerca a este lado de la costa ha sido en Normandía: pero ahí los nazis ya iban de capa caída. Les cayó un infierno encima y sólo les faltaba Patton zurrándoles de lo lindo en la bolsa de Falaise.

Y al otro lado, en Dover. En los túneles del almirante Ramsey desde dónde dirigió la evacuación de 338.000 hombres. Um milagro. Los normandos, tras la conquista de Inglaterra, ya tuvieron mucha vista porque en este mismo sitio construyeron un castillo de los suyos para tener a ralla a los sajones.

También he estado en el Imperial War Museum de Londres. Eso sí que es un museo no como el Centro de Recursos Internacional por la Paz, que es en lo que han convertido el castillo Montjuïc. Ahora no se sabe bien qué es. A la entrada està el Tamazine, la embarcanción más pequeña utilizada en Dunquerque. De apenas cuatro metros y medio de eslora.

Todavía es un misterio como Hitler, felizmente, hizo detener a los tanques. Guderian, se quedó de piedra. En sus memorias se queja que aquel 24 de mayo el alto mando ordenó detener todas las operaciones “en marcha” y que ello iba a tener “la más desastrosa influencia en todo el futuro curso de la guerra”.

La teoría más extendida és que Hitler todavía creía que podía entenderse con los ingleses. Aquello de que a enemigo que huye, puente de plata. Y que, si no había una derrota humillante, podrían alcanzar una entente: el continene para mí, los oceános para tí. Subestimó a Churchill. Aunque Hess también intentó entenderse con los ingleses meses después.

Antony Beevor, en su canónica historia sobre la II Guerra Mundial, reparte las culpas. Cree que fue Von Brauchitsch, jefe del alto mando alemán, apoyado por Halder, entonces su segundo. Para preservar los tanques con vista a una nueva ofensiva o evitar un ataque por los flancos. Y que Hitler simplmente dio el visto bueno.

En mi humilde opinión tuvo parte de responsabilidad el bocazas de Göering, que quería marcarse un tanto. Al fin y al cabo el peso de la batalla de Francia había recaído en los tanques. Con el apoyo de su querida Luftwaffe pero los tanques se habían llevado la gloria al romper el frente.

Un poco como en Stalingrado, que también fue de farol y así les fue. Ahí fue peor porque no se trataba de derrotar a un ejército enemigo sino de salvar al propio. En este caso venía envalentonado por el éxito de la fuerza aéra en la bolsa de Demyansk, cuando los alemanes quedaron cercados entre febrero y abril del 1942. Pero, claro, no es lo mismo alimentar a 100.000 soldados en primavera que a todo el 9º Ejército en pleno invierno.

En fin, al menos la batalla de Dunquerque sirvió también para dejarnos algunos de los mejores discursos de Churchill. Com el del 4 de junio, aquel que dice que las guerras no se ganan con evacuaciones. El de “nunca nos rendiremos”: “Lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, no nos rendiremos jamás”.

Yo lo tengo en el móvil y en momentos de desesperación me lo pongo. De pequeños también se lo ponía a los críos en algún trayecto en coche hasta que, ya creciditos, hubo un motín familiar -absolutamente justificado- y tuve que pasarme a la fuerza a Flaix FM.

Pero me quedan dos dudas metafísicas. La primera es cuantos soldados franceses evacuados -un tercio de los 338.000 citados- volvieron a Francia tras el armisticio. Juro haber leído la cifra -no era moco de pavo- pero ahora no sé dónde. Y en todas las críticas, reseñas y reportajes suscitados por el film no la he vuelto a encontrar.

Y la segunda: por qué los ingleses no movilizaron su flota para salvar a sus soldados. Bueno, sí, no podían llegar hasta la playa pero al menos podrían haberles dado cobertura. Me temo que no quisieron arriesgar la flota, que hubiera estado a merced de los Stukas y la artillería, ante el temor de perderla poco antes de una previsible invasión. Sin duda, una decisión dolorosa.

Porqué Churcill no se andaba con chiquitas. Hay un libro del escritor norteamericano Nicholson Baker (1957) sobre los primeros años del conflicto, Human Smoke -no sé si hay traducción en castellano-, que reproduce el mensaje que envió a la guarnición inglesa de Pas de Calais el 26 de mayo. La citaré en ingés porque impresiona más: “Evacuation will not (repeat not) take place, and craft required for above purpose are to return to Dover” (pàg. 186) Las guerras, al parecer, no se ganan con escrúpulos.

Y como se sabe, apenas un mes después, en julio del 40, no tuvo reparos en cañonear la armada francesa refugiada en puertos africanos sólo por si se les pasaba por la cabeza entregarse a los nazis y romper el precario equilibrio naval entre los Inglaterra y Alemania. Eso probablemente le hubiera dado a Hitler la superioridad en el Canal de la Mancha. Quizá entonces se habría atrevido con la invasión.

En fin, lo dicho. Vayan a ver la película y disfruten. Incluso a pesar de las polémicas. Los franceses ya se han quejado que salen poco -al principio de la película y alguno que intenta colarse- y los americanos porque salen pocas mujeres y pocos negros.

Me recuerda aquella serie británica de la BBC, The Hollow Crown, basada en los tragedias de Shakespeare que, para ser políticamente correctos, convierten una reina francesa del siglo XIV en una reina negra. Ni tanto ni tan calvo./ Un reportaje de Xavier Rius

7 Comentarios

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#5 Saprissa , Sants , 14/08/2017 - 00:43

Hitler va "aturar" el mérit q hagues supossat, aniquilar l exercit británic i francés, per part dels generals de la wehrmacht i q hagues quedat eclipsat en segon pla, en resum, envejas i recels quan s esta a la cúspide del poder

#4 luis, barcelona, 14/08/2017 - 00:01

perdo..
ja se que no es pot tenir tot

#3 luis, barcelona, 13/08/2017 - 23:54

este articulo define a un buen historiador pero mal cineasta
en la historia
nos presentan tres lineas de tiempo.
un rotulo lo indica
una de 1 hora la del combate aereo
otra de 24 del patron y su hijo que van al rescate
la de una semana que muestra la lucha por sobrevivir del soldado en la playa
de ahi que se mezclen las escenas de dia y noche

#2 Casper, Bcn, 13/08/2017 - 18:15

La Guerra Civil española, la II Guerra Mundial, Stalingrado, la batalla de Kursk, la Invasion de Normandia, la caida de Berlin. Aquello si fue "sangre, sudor y lagrimas". Y no el puto victimismo separata de flojos por el mundo.

#2.1 Escèptic, Bcn, 13/08/2017 - 23:07

Quin comentari més fora de lloc. L'article francament bo.

#1 Francesccc, Castelldefels, 13/08/2017 - 15:30

Una dada errònia: la borsa de Demyansk va ser el 1942 i no 41.

#1.1 Xavier Rius, Martorell, 13/08/2017 - 21:20

Gràcies, en l'edició en castellà sortia bé