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Cultura · 10 de Diciembre de 2019. 20:16h.

Librerías en tiempos de Amazon

Ser librero cuando la gente compra por internet

Librerías en tiempos de Amazon

Librería Navarro, en la Plaza de los Països Catalans en Barcelona

Me ha costado mucho convencer al señor Navarro de que me deje escribir sobre él. Es la humildad personificada.

“Mi vida no es interesante”, insiste.

Incluso me explica que un día, en una de sus caminadas, llegó hasta el instituto Jaume Balmes, donde cursó parte del bachillerato.

Sentado en un banco se preguntó: “¿Qué he hecho yo en la vida?”.

“¡Ser librero! ¿Le parece poco?”, le pregunto.

¡Vender libros en una país en el que apenas lee nadie!, me digo para mis adentros.

El señor Navarro, 72 años bien puestos, regenta la Librería Navarro, justo delante de la Plaza de los Països Catalans, en las inmediaciones de la estación de Sants. Yo, siempre que estoy en los alrededores, me dejo caer. Siempre encuentras algo.

Abrió en 1964. Imaginen cuanto han visto sus ojos. Lleva 55 años al pie del cañón.

Ni siquiera viene de tradición familiar. No viene de una familia de libreros.

Yo creo que es simplemente amor a los libros. En el instituto ya se escapaba a la biblioteca mientras otros preferían el fútbol o el patio.

Lo lleva en la sangre.

Ahora ha leído las memorias de Alberto Oliart sobre la Transición (“Los años que todo lo cambiaron”). Su etapa de ministro de Defensa con la UCD. Se añaden a “Contra el olvido”, su peripecia vital. (1998).

Y “Tota la veritat”, una obra colectiva de varios colegas sobre el proceso. Su diagnóstico, tras la lectura, es que Puigdemont y Junqueras “no iban a la una”. “Uno era enemigo del otro”, añadí.

Estudió magisterio pero a él le iban los libros. En su establecimiento siempre se encuentra una ganga, una novedad o una reliquia. Generalmente a muy buen precio.

Hoy me he llevado el clásico de Peter Handke “El miedo del portero ante el penalti”. En las estanterías distingues los tomos naranja de Proa o los de bolsillo de Plaza y Janés. Clásicos a tres euros.

Como es lugar de paso y de encuentro tiene clientes ilustres pero se resiste a hablar por discreción.

“Vázquez Montalbán era un señor. Todavía me acuerdo de él”, rememora.

Al fin y al cabo la relación con un librero está basada en la confianza. Es como la relación con el dentista. No vas a poner tu dentadura en manos de cualquiera.

Pero insiste que él no es nadie. En ese momento pasa un vecino por delante del establecimiento.

“Ése, ése sí que tiene historia”.

Lo hace entrar. Es el señor Rubert. De la peña del almuerzo.

A sus 83 años, ocho de viudo, todavía vive sólo. Eso sí: arropado por sus hijos -todos en la cincuentena- y su nieta de veintipocos.

Exjefe de Air France en el Aeropuerto del Prat, Lufthansa le fichó en 1969 doblándole el sueldo: de 2.500 pesetas a 5.000.

Se levanta todos los días a las cuatro y media. Una hora antes que Santiago Nasar, el protagonista de “Crónica de una muerte anunciada”, la novela de García Márquez (1927-2014): “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”.

A las seis y cuarto -un cuarto antes de su apertura- ya está delante de la puerta del gimnasio.

Sólo he conocido una persona que se levantara más tarde que él. El que fuera portavoz del PP en el Parlament de Catalunya, Josep Curto.

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Pero el señor Navarro insiste que él es uno más. Toda una vida vendiendo libros y todavía cree que no es importante.

A éste hombre habría que darle una medalla, hacerle un homenaje o -todavía mejor- rebajarle los impuestos.

“No quiero que me hagan nada. Cuando te lo hacen parece que es porque la librería va a cerrar. Esta librería tiene que durar cien años”.

Ojalá. Le deseo muchos años. Cada vez que cierra una librería es como una punzada en el corazón.

Han cerrado -ya hace años- librerías de mi adolescencia como la Bosch o la Castells, en Ronda Universidad.

Creo que una, después de varios destinos, es una hamburguesería. Como la histórica Catalonia, reconvertida también ahora en un McDonalds.

Sin olvidar las que han desaparecido últimamente: Áncora y Delfín, Happy Books, Canuda, Negra y Criminal, La Formiga d’Or, Som Negra.

En algunos casos han sucumbido al precio de los alquileres, a la falta de relevo generacional o internet. Amazon está haciendo mucho daño a las pequeñas librerías.

Yo mantengo la costumbre de libro que veo en una librería, libro que compro. No lo encargo luego por internet. Hay que ser fiel.

El papel resiste. En la última noche del Gremio de Editores, el presidente, Patrici Tixis, explicó que “el 95% de los libros que se venden” todavía son en papel.

Y Barcelona continua siendo la capital editorial: más del 80% de la literatura que se publica en España se edita en Cataluña. No está mal para un país en el que apenas se lee.

O al que las administraciones siguen girando la espalda. “Lamentablemente no hemos tenido el apoyo de las administraciones públicas que hace tres años anunciaban importantes estrategias para dar apoyo al libro y a la lectura”. “Prácticamente ninguna de ellas se ha puesto en marcha”, añadio.

El gremio, como otros sectores, también pide estabilidad “para poder afrontar un plan integral de fomento del libro y la lectura con inversiones públicas y cambios estructurales a medio y largo plazo”. A ver si es verdad. /Un reportaje de Xavier Rius

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5 Comentarios

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#5 Veciana, Barcelona, 11/12/2019 - 16:10

Chafardear libros en una librería es para mí un gran placer.

#4 Onofre de Dip, Barcelona, 11/12/2019 - 16:06

Hi ha una xarxa de llibreries d'ocasió i segona mà a Barcelona que es diu Re - Read que està molt bé. Li recomano si no la coneix.
També tenim als de Llibre solidari, que venen a les principals parades de metro de BCN snese cap afany de lucre.

#3 Ojotuerto, Calafell (Tabarnia), 11/12/2019 - 12:51

Además de todo lo dicho, ¿Si suben y dificultan que familias puedan ir a barcelona en transporte público, o peajes? Y el inmobiliario está como está. ¿Qué demanda les va quedando a los negocios?. Si no pasas por delante no paras. o vas a una en concreto y luego a otra. Los billetes unipersonales, son para independizarnos unos de otros.

#2 Onofre de Dip, Barcelona, 11/12/2019 - 09:34

Soc client del senyor Navarro des de fa anys. Sempre que haig de portar les meves nenes al CAP Numància passo per la seva botiga. I dono fe que ell és com vostè el descriu, Xavier.

#1 errefejota, Dragonland, 11/12/2019 - 03:38

https://alicanteplaza.es/ConlaslibrerasycontraAmazon