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Cultura · 20 de Abril de 2019. 11:45h.

“No se trata de crear nuevos Estados, sino de federar a los ya existentes”

Enrique Criado, diplomático español: “Las televisiones de la antigua Yugoslavia jugaron un papel determinante en la demonización del otro”

“No se trata de crear nuevos Estados, sino de federar a los ya existentes”

Enrique Criado (Madrid, 1981) sigue aquella tradición de diplomáticos tentados por la literatura. Acaba de publicar el libro “El paraguas balcánico” tras haber estado destinado varios años en Sofia (Bulgaria) . Como ando preocupado sobre si en Catalunya podemos acabar como en los Balcanes -los que tienen la inmensa paciencia de seguirme saben que soy de los pesimistas- creo que es la persona idónea para despejar dudas aunque, por deformación profesional, conteste con pies de plomo.

- No sabía yo que Catalina la Grande había tenido un amante catalán
 
Con el historial de amantes que al parecer tuvo la emperatriz, no me extrañaría que fueran más de uno, pero entiendo que al que se refiere es a Josep de Ribas i Boyons. Este aristócrata, nacido en un Nápoles aún dominado por la Corona de Aragón, fue enviado por su padre a la academia militar rusa, de donde salió con 20 años como capitán en el cuerpo de cadetes de tierra. Fue allí, en San Petersburgo, donde se convirtió en el preferido entre los múltiples amantes de la emperatriz Catalina La Grande, aunque las distintas Guerras Ruso-Turcas pronto le llevaron a dejar la corte imperial. Llama la atención que un noble catalán nacido en Nápoles pudiera trabajar al servicio del Imperio Ruso, previo paso por su academia militar, casi como si de un erasmus actual se tratara.


- De hecho fue el fundador de Odesa. hasta lo hizo gobernador de la ciudad
 
Así es. De Ribas participó en varias campañas en la costa del mar Negro, objeto de disputa entre los Imperios Ruso y Otomano durante siglos, y en 1789, tras haber conquistado la península de Crimea junto a Potenmkin, consiguió tomar el bastión turco de Hadzhibey, donde la emperatriz le pidió que levantara el puerto y la ciudad de Odesa. De Ribas no sólo fue el fundador de Odesa, sino que fue su primer gobernador, entre los años 1794 y 1796. Se empleó a fondo en la construcción del puerto, iglesias y edificios civiles, lo que Odesa le reconoce hoy con una estatua de bronce, en la que De Ribas está retratado consultando un plano y sujetando una pala. La estatua está situada por cierto en la plaza de su emperatriz y amante Catalina La Grande. Como curiosidad, la calle que lleva el nombre del noble catalán, Deribasivska, es perpendicular de la que honra a la zarina (Ekaterinska), formando su cruce el verdadero cogollito de la ciudad, lleno de cafés, terrazas y artistas callejeros.
 
- Tampoco sabía que Espartaco, el gladiador, era búlgaro. Aunque en es época Bulgaria no existía. Era simplemente una colonia del Imperio Romano
 
Considerar búlgaro a Espartaco es una licencia que me he permitido, pero que lógicamente es el mismo anacronismo que llamar españoles a Trajano o a Adriano. Espartaco nació en Melnik, una localidad de la Bulgaria actual, y que sucesivamente ha sido casi de todo: tracia, otomana, griega…Es curioso que quizá por tipos como Espartaco, a los romanos se les resistió tremendamente Bulgaria, y les costó mucho más someterla que por ejemplo a la Dacia, la actual Rumanía, ya en la ribera norte del Danubio.
 
- Francamente, yo esperaba encontrar en su libro sobre los Balcanes alguna pista sobre el lío catalán.
 
La verdad es que cuanto he escrito de los Balcanes se refiere a los Balcanes y nada más.
 
- En realidad ni siquiera he encontrado alusiones. Bueno quizá algunas pero no sé si soy yo que estoy muy sensible.
 
Es normal que cada uno interprete lo que lee en función de su experiencia propia. Sin duda también en mi percepción y mi relato sobre los Balcanes estará inconscientemente contaminada por mis propios orígenes, experiencias y referencias.
 
- Una cuando usted dice que “la Unión Europa no quiere importar problemas balcánicos dentro del club comunitario”. ¿Aviso a navegantes?
 
La UE aspira a ser un bálsamo que aplaque los conflictos entre estas naciones, que de algún modo puedan verse reunidas de nuevo bajo un mismo paraguas, aunque esta vez sea supraestatal. Lo contario y lo que se quiere evitar es que los conflictos no sólo permanezcan, sino que se trasladen a una estancia superior en Bruselas, que acabe afectando al normal funcionamiento de las instituciones comunitarias.
 
- Duran i Lleida decía el pasado dos de abril en una entrevista en el ABC que “la Unión Europea no nació para crear nuevos Estados”

No todo el mundo en Europa tiene la misma sensibilidad ni la misma aspiración. Hay visiones más federales y otras más intergubernamentales, pero no cabe duda de que el proyecto europeo surge de las cenizas del conflicto entre Estados europeos. Poner en común el carbón y el acero, los verdaderos ingredientes de una guerra, fue un poderoso mensaje en ese sentido. Por ello, la frase parece pertinente: no sólo se trata de no crear nuevos Estados, sino más bien de federar a los ya existentes.

- La segunda alusión es cuando afirma que, en los Balcanes, casi nunca “se desaprovecha la ocasión de meter el dedo en el ojo del vecino”. 

Es al menos como lo he percibido yo, tanto en los países balcánicos como tratando con gente originaria de ellos, pero residentes en un lugar tan alejado como Australia. Mi tesis, medio en broma, medio en serio, es que dicen no soportarse pero no saben vivir los unos sin los otros. Australia es inmensa, tendrían casi la opción de no verse, y sin embargo solían quedar en los mismos sitios los bosnios, los croatas, los serbios...a meterse los unos con los otros, a bailar la misma música y a comer la misma comida, que por supuesto cada uno reivindicaba como propia.

- También menciona “la deshumanización del otro es el canario en la mina que alerta de las barbaridades que vendrán” 
 
Las guerras de los Balcanes demostraron lo que se ha visto en otras guerras civiles, que no es posible apuntar un fusil contra tu vecino, contra el panadero o contra el cartero sin antes haberse producido un proceso mental de deshumanización. En la novela “Volga, Volga”, de Milkenko Jergovic, se ve cómo en muy poco tiempo los personajes pasan de referirse a ese vecino insufrible como “el idiota” o “el “gordo”, a añadir “serbio idiota” o “gordo bosnio”. Es un matiz aparentemente inocuo, pero que desliza los micro conflictos personales hacia el terreno de lo político.
 
Y el “victimismo inspirado por los medios de comunicación”

Las televisiones de cada una de las comunidades yugoslavas jugaron un papel determinante en la victimización propia y en la demonización del otro. Si, por ejemplo, un individuo golpeaba a otro, se mostraba como una agresión de una comunidad entera a otra.
 
- ¿Qué es el relato?. Usted dice: “que difícil es la batalla por el relato cuando quien viste el unifome en le cien es Geoge Clooney o Brad Pitt”. 
 
Claro. Es que las mayores derrotas infligidas a los nazis tienen lugar en el frente oriental, a manos de la URSS, no en Normandía ni, mucho menos, en Dunkerke. Pero setenta años de películas de Hollywood nos han convencido a todos de un reparto distinto de los esfuerzos de guerra, donde estadounidenses y británicos representan el grueso, mientras que a los soviéticos se les reserva un rol de comparsa.
 
- Finalmente se pregunta si “hemos aprendido algo de la historia reciente y no tan reciente de los Balcanes”. ¿Hemos aprendido algo?

Quiero pensar que sí, pero uno de los signos de nuestros tiempos es el convencimiento de que el progreso ni es lineal ni irreversible. No debemos dar por hechas ni por consolidadas conquistas como la libertad, la paz o la democracia en Europa. Son tesoros frágiles que requieren su cuidado y riego diario.

- Usted mismo dice que Yugoslavia era un “portentoso ejemplo de convivencia”.

Tampoco me gustaría caer en la llamada yugonostalgia ni en frivolizar sobre el carácter dictatorial del régimen de Tito, pero sí que me parece relevante la concepción de una comunidad política unida por una ciudadanía común, superpuesta al tapiz de legítimos sentimientos identitarios, de naturaleza religiosa o de otro tipo.

- Sarajevo celebró unos Juegos Olímpicos en 1984 y en 1992, apenas ocho años después, se estaban pegando tiros

En países como Bulgaria se veía a Yugoslavia con una mezcla de envidia y de admiración, porque, perteneciendo como ella al bloque del Este, había adquirido un grado muy superior de bienestar material y de libertades. Los búlgaros hacían lo posible por conseguir unos pantalones vaqueros o discos de rock occidental traídos de contrabando desde Yugoslavia. Y el shock que relatan todos los corresponsales de guerra de la época fue el de asistir a una guerra entre europeos, vestidos con vaqueros y modernas zapatillas de deporte, al que llegaron cómodamente por una autopista desde Viena.

- Uno de sus personajes, que regresa a Croacia desde Alemania, lo dice: “era impensable, impensable”

Sí, esta pareja que emigró a Alemania como Gastarbeiter decidieron volver a su pueblo costero de Croacia e invertir allí sus ahorros en un hotelillo. Apostaron por su país, porque ni en sus peores sueños pudieron imaginar la que se les avecinaba.

- ¿Los valores de la izquierda, o en este caso del bloque comunista como “camaradería, esperanza, libertad o juventud” que usted cita han sido reemplazados por otros como seguridad, orden, inmigración, autoridad?. Lo digo para explicar el auge de partidos populistas en Europa, no sólo en Europa del Este.

Muchas veces un sistema político evoluciona como reacción a su pasado inmediato. En Bulgaria, por ejemplo, muchos de los valores que nosotros entendemos como conservadores son defendidos por los partidos de izquierda, mientras que los más rupturistas son los de centroderecha. Aunque la mayoría de la ciudadanía ha salido ganando en lo que nosotros llamaríamos la transición y que ellos llaman eufemísticamente “los cambios”, hay sectores de la sociedad que han salido perdiendo y que anhelan esos valores perdidos. Un jubilado que ve cómo su exigua pensión apenas da para lo básico, mientras observa unas diferencias económicas y sociales crecientes, puede mirar con nostalgia al pasado. Uno de los intelectuales más finos a la hora de analizar el desafecto de determinados segmentos sociales hacia el modelo occidental es precisamente el búlgaro Iván Krastev. Sucintamente, explica que durante la guerra fría se oponían dos grupos de Estados con modelos ideológicos antagónicos, mientras que ahora parece haber un único modelo ideológico, pero pervive la división en dos grupos de Estados: los originales y los imitadores. Pues bien, parece que estamos llegando al punto en el que algunos gobernantes se han cansado de quedar relegados al papel de mero imitador imperfecto de un modelo virtuoso, y aspiran a crear uno iliberal pero que inspire la autoestima de ser propio.

- Los Balcanes es territorio de choque de civilizaciones -en el caso de que usted crea en él.-? Bosnia es musulmana. Usted explica que en Sarajevo cada vez son “más frecuentes túnicas y piadosos hijabs”.

No soy nada partidario de las tesis de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones, que traza líneas de fricción entre, por ejemplo, occidente y el mundo musulmán como si fueran agua y aceite. ¿Significa eso que negamos la “occidentalidad” a un musulmán de Chicago o de Londres? ¿Renunciamos a que en países de mayoría musulmana compartan nuestros valores de democracia y derechos humanos? Occidente e Islam no son términos comparables o, al menos, no de forma simétrica, pero lo llevamos haciendo muchos siglos. Todos estudiamos en el colegio que en 1492 los españoles expulsaron a los judíos y a los musulmanes, cuando quizá sería más preciso decir que lo hicieron los cristianos o, al menos, decir que los españoles cristianos expulsaron a los españoles judíos y a los españoles musulmanes. Dicho lo cual, es cierto que al término de las guerras yugoslavas, las distintas entidades se han hecho mucho menos diversas y, en cierto modo, ha revivido la religiosidad en cada una de ellas, siquiera como modo de afirmación identitaria. Es el caso también de Bosnia, más volcada al Islam que antes de la guerra, y salta a la vista por los hiyabs y las túnicas, aunque es cierto que en muchos casos se trata de turistas venidos de Oriente Medio.

- Tengo la teoría de que con Rusia hay que entenderse. Incluso con la Rusia de Putin. Ya sé que no es una democracia plena. ¿Pero cuando Rusia ha sido una democracia plena?
 
Si la diplomacia sirviese sólo para hablar con los que ya te entiendes, serviría de muy poco. Es fundamental mantener un diálogo crítico con todo el mundo, buscar áreas de interés mutuo y también comunicar con franqueza los desacuerdos.

- En fin, permítame felicitarle. Me esperaba más análisis político que literatura de viajes pero no es fácil, en la época de internet, hacer un buen libro de viajes.

Muchas gracias, Xavier. Reivindico un lugar propio para la narrativa de viajes, que transite entre el análisis y la experiencia personal. Se trata de acompañar al lector por una historia y un paisaje, que un paso lo den las lecturas y el siguiente la anecdotilla ligera y, si puede ser, divertida, que formen un todo de emoción y documentación.

- Sólo un reproche: Se muestra usted bastante duro con Gaziel. Aunque confieso que no he leído sus crónicas de esa parte del frente. Por cierto el “diario barcelonés” al que usted se refiere era ni más ni menos que La Vanguardia.
 
Al contrario, me gusta muchísimo y leí con provecho su “De París a Monastir”, donde plasma su viaje en plena I Guerra Mundial por Grecia y Macedonia. Y lleva razón, el diario barcelonés en el que publica sus crónicas de guerra es La Vanguardia. Demostró un tremendo arrojo e instinto de reportero cuando decidió dejar París, pues el frente se había convertido en una inmóvil línea de trincheras, y decidió ir a los Balcanes, donde intuyó que se trasladaba el foco del conflicto y de la noticia. Supongo que dice que soy duro porque le afeo un tono un tanto snob cuando se refiere a los balcánicos, en general, pero sobre todo a los griegos contemporáneos, a los que considera poco menos que indignos de su noble pasado. Tampoco me gustan sus tics antisemitas aunque los excuso en parte porque resultaría injusto leer algo escrito antes del holocausto con los ojos de quienes conocemos cómo terminó la cosa. Me pasa otro tanto con mi admirado Chaves Nogales, que se despacha a gusto con topicazos antisemitas en su “El maestro Joaquín Martínez que estaba allí”. A ninguno de los dos les aplico el rigor ventajista del presentismo ni del historicismo. Los dos siguen entre mis autores de referencia, pero no veo dramático señalar lo que chirría, intentando, eso sí, entender su contexto. / Una entrevista de Xavier Rius

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6 Comentarios

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#5 Onofre de Dip, Barcelona, 21/04/2019 - 14:25

Una bona i oportuna entrevista, Sr. Rius; com oportú és el llibre del Sr. Criado. És hora que els nostres diplomàtics, d’excel·lent formació, s’acostumin a posar per escrit les seves reflexions i impressions sobre els llocs en els quals han hagut de servir. Per cert, terrible el que diu de les televisions iugoslaves.

#4 Santi F., BCN, 21/04/2019 - 13:35

Magnífica entrevista.
Vale la pena la lectura de cabo a rabo.
Magnífica.

#3 Neferu, Barcelona, 21/04/2019 - 12:23

Ese, ese es el camino, sr.Criado, el federalismo pero, cuidado, donde las leyes sean iguales, no como en EEUU que en unos Estados por ejemplo, la violación no sea delito y en otros sí. ocomo la pena de muerte que se aplica en unos y en otros no. Habría que hacerlo bien y mejor.

#2 Pepon , Barcelona, 21/04/2019 - 11:40

La demonizacion de España por parte de TV3 es más que evidente. Estamos ante una televisión guerracivilista.

#1 joan gomez escofet, Barcelona, 21/04/2019 - 10:57

A Catalunya encara som a temps d'evitar un conflicte balcànic.
Comencem per rebutjar la propaganda, de tots

#1.2 Neferu, Barcelona, 21/04/2019 - 12:25

La mía sin abrir ha ido a la papelera. Se podrían haber ahorrado su coste.