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La victoria de la caballería ligera de Napoleón en Somosierra

Polacos en Madrid

Recreación artística de la carga de la caballería polaca en Somosierra

El otro día estaba pensando que comprarme en Navidad.

Y decidí pasar por Militaria BCN, una tienda en pleno Eixample que acabo de descubrir, a pesar de que las fechas navideñas y los deseos de paz universal.

En la pared de la derecha, en efecto, tienen un montón objetos militares, incluida una notable colecció de cascos.

Pero eso a mí no me interesa. Además de cascos, como saben, voy servido.

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En cambio, en la pared de la izquierda hay probablemente la mejor librería de historia de la ciudad.

Aunque, para llegar, tienes que esquivar un maniquí con uniforme de la Guardia Real.

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Allí, entre retratos de Stalin y banderas de los Agiluchos -la temida columna de la FAI- te dejan ojear libros sin preguntar.

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Por ello, durante unos momentos me bailó por la cabeza quedarme lo que yo llamo Enciclopedia de los hijos de puta.

Los que habían recibido la Cruz de Hierro.

Ahí estaban. Me estaban esperando en uno de los estantes.

Había otra con los de las Waffen SS pero eso ya me pareció excesivo.

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Incluso hay una versión española: “Enciclopedia de los Caballeros de la Cruz de Hierro”.

Pero al final me decidí por dos volúmenes de Osprey para regalarmelos para el caga tió. La versión autóctona del Santa Claus.

No tienes que esperar a que baje por la chimenea. Basta con atizarle a un tronco de árbol.

Uno era sobre la caída de Francia porque ya saben que, últimamente, estoy obsesionado con el período de entreguerras francés.

El otro era sobre los lanceros polacos de Napoleón. Éste era el bueno.

Ya saben que los polacos estaban muy agradecidos al Emperador.

Siempre estuvieron entre dos imperios y dos religiones: Prusia (luteranos) y Rusia (ortodoxos).

De ahí también su ferviente catolicismo. En un hecho diferencial.

Como los irlandeses, que son católicos; frente a los británicos, anglicanos; que los ocuparon durante 800 años.

Bonaparte, en efecto, les devolvió la independencia. No los convirtió en reino sino en ducado que, a la postre, era la mismo: el gran ducado de Varsovia.

Supongo que en las decisiones del emperador influyó su amante Marie Waleska (1786-1817)

Aquella frase atribuida a Alberto Moravia: “pueden más dos tetas que cien carretas de bueyes”

Aunque no he conseguido encontrarla ni en Los indiferentes, ni El menosprecio, ni El amor conyugal ni El hombre que mira. Igual estoy equivocado.

Pero, en fin, la obra me ha permitido recrear una de las más famosas batallas de los jinetes polacos de Napoleón: la de Somosierra.

Siempre había estado yo interesado en esta batalla. Hablas con algún polaco medianamente informado y la tienen muy presente.

Es una de las cargas de caballería más famosas de la historia: ¡cuesta arriba y victoriosa!

Napoleón había venido en socorro de su hermano, José I. Más conocido por estos lares como Pepe Botella. Que había hecho una primera entrada en Madrid meses antes.

El 23 de noviembre del 1808 estaba ya en Burgos al frente de un numeroso ejército.

Para entrar en Madrid tenía dos vías de acceso: los puertos de Guadarrama y Somosierra.

El Madrid de aquella época, por supuesto, no es el de la M-30, el AVE o Barajas.

Napoleón se decide por Somosierra. Es más angosto pero también piensa acertadamente que estará menos guarnecido.

La defensa está encargada al general Benito de San Juan aunque en el Osprey prescinden de la preposición. Lo llaman Benito San Juan a secas.

Contaba con más de 20.000 hombres -tropas regulares, reservistas, voluntarios- y 16 cañones.

Dividió sus fuerzas: 9.000 para el paso de Guadarrama y 7.800 en Somosierra.

En la cima, 2000 hombre más de reserva con diez cañones. Los otros seis los repartió, de dos en dos, a lo largo del serpenteante camino.

No ha quedado constancia de lo que les dijo el emperardor para motivar la tropa aquel 30 de noviembre del 1808.

Una es que: “hoy tienen la oportunidad de ganarse las espuelas, caballeros. Despejen el camino para mí y rápido”.

La otra es más prosaica: “Polacos, tomen los cañones!” A la que previsiblemente respondieron con habitual “Vive l’Emprereur!”

Y la última sería la más probable: “Adelante, hijos de perra, el Emrperador os esta mirando”.

Sea como fuera cumpieron con creces. Eso sí con enormes bajas mientras recibían fuego de fusilería y de artillería desde ambos flancos.

Al final, la carga era sólo una masa deforme jinetes y de caballos sin conductor. Pero se plantaron en la cima .

Al teniente Rowicki le volaron la cabeza de un cañonazo y el capitán Dziewanowiski quedó maltrechó. Le acabaron amputando la pierna y falleció en Madrid el 5 de diciembre.

Cuando el sargento Sokolowski alcanzó la cima parece que preguntó: “¿Dónde están los nuestros?”. “Todos muertos”, recibió por respuesta.

Al día siguiente, Napoleón repartió medallas y honores. Y los bautizó como “honor a los más bravos de los bravos”.

Años después, en la retirada de Rusia, repitió la misma frase a Ney. El último francés en cruzar el Berezina tras escapar por pelos de los rusos.

Ney, hay que recordarlo, se pasó luego a los Borbones y prometió a Luis XVIII traer a su antiguo jefe "en una jaula de hierro".

No pudo cumplir su palabra porque en el encuentro con Napoleón sus fuerzas se pasaron en masa al exemprerador.

Napoleón le perdonó y en Waterloo -a falta de Murat, caído en desgracia- le dio el mando de la caballería.

La derrota de Waterloo es, en parte, responsabilidad suya -y a Grouchy, que era un tardón- porque lanzó la caballería contra Wellington interpretando erróneamente que lo que parecía una retirada era en realidad un repliegue.

En fin, esta es otra historia.

Los 30 oficiales, 500 hombres y 500 caballos de la caballería ligera polaca que quedaban tras las guerras napoleónicas se pusieron, a partir del 1 de octubre de 1815, al servicio del zar.

Estaban demasiado habituados a batallar como para hacer una vida sedentaria.

Ney no escapó al fusilamiento pero San Juan lo tuvo peor: falleció víctima de u un tumulto unos meses después.

Los madrileños no le perdonaron la derrota. El general Castaños, vencedor de Bailén, estuvo a punto de seguir la misma suerte según la Wikpedia. / Un reportaje de Xavier Rius

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11 Comentarios

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#11 tou, Barcelona, 29/12/2019 - 17:49

Netegio --> suposo que devia voler ser "Netegin"

Em sembla absolutament lamentable que passi això. Nivell de no tenir ni l'EGB acabat.

Si us plau reviseu els texts abans de publicar-los.

Altrament seguiré marxant fastiguejant d'aquesta deixadesa.

Moltes gràcies!

Tou

#10 Tou, Barcelona, 29/12/2019 - 17:47

D'altres són simplement deixadesa. Manca de cura a l'escriure i revisar un text.
Petita llista d'algunes de les coses que fan mal als ulls en aquest article:
donar cops un a un tronc --> clavar-ne
els hi va tornar --> els va tornar
Benito Sant Joan en un punt i San Juan a l'altre. --> en què quedem
tropas --> tropes
larg --> llarg? (= a lo l

#9 Tou, Barcelona, 29/12/2019 - 17:45

Bon dia,

M'agrada llegir aquest diari de tant en tant perquè té un enfocament (ideològicament) diferent del d'altres mitjans en català.
Però cada cop que hi vinc en surto escaldat dient que no repetiré.
Com pot ser que hi hagi tantíssimes faltes d'ortografia als seus articles?
Sovint semblen només una males traduccions del castellà (c

#8 uno que pasa por aqui, bcn, 27/12/2019 - 08:34

Bonita foto de Militaria. Me ha picado la foto de los libros porque el de Bayerlein y la Panzer Lehr debe ser muy interesante. Por cierto, en Waterloo ya no estaba Bertier por lo que, según tengo entendido, no quedaba nadie capaz de "traducir correctamente" las órdenes de Napoleón, o quizás fueron simplemente las hemorroides :-)

#7 Carlos Gomez, bestia amb forma humana, 25/12/2019 - 23:57

"Al final, ¿dónde y cuándo nació Jesús?
La Navidad es una bella y tierna leyenda ya que Jesús no nació ni el 24 de diciembre, ni en Belén, ni en un pesebre"

elpais.com 24-12-2019


Despres de lo del donosauri necesitavem un primer espasa. Cucurull aprofita ! Se't gira feina