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Cultura · 22 de Agosto de 2018. 22:11h.

Vikingos en Sevilla

Los guerreros del Norte llegaron hasta Andalucía

Vikingos en Sevilla

Había una época en la que, en cuanto aparecía la proa que ilustra este reportaje por el horizonte, todo el mundo echaba a correr. Los vikingos, en efecto, sembaron el terror en Europa entre los años 800 y 1.000 de nuestra era. Eran de la actual Noruega, de Suecia, de Dinamarca.

Para intentar ponerme en la piel de los que huían -o mucho mejor de los que hacían huir- me plante el otro día en el Museo de los Barcos Vikingos -no intenten pronunciarlo en su nombre original: Vikingskipshuset- en un barrio pijo de Oslo, Bygdøy. Se puede llegar en ferry, en metro e incluso en bus.

El museo conserva tres barcos que se excavaron entre los años 1852 y 1904. En algunos casos estaban en tan mal estado que se precisaron más de 20 años para su reconstrucción. No en balde habían sido construidos entre los años 820 y 910.

Los tres, tras su periplo en el mar, fueron utilizados como tumbas. El primero para una mujer de alta alcurnia. Los otros dos para caudillos. Podían tener casi 25 metros de eslora. Con más de 30 remeros en cada uno.

Eran unos guerreros temibles porque -como los actuales yihadistas salvando todas las distancias- no temían a la muerte. Para un vikingo era mejor morir en el campo de batalla que de viejo en la cama.

En el primer caso Odín, el dios de la guerra, se los llevaba al paraíso, Valhalla, donde podían continuar luchando todo el día, inflarse de comida y refocilarse con bellas mujeres por la noche. Así cualquiera.

También inventaron la blitzkrieg o guerra relámpago mil años antes de que, lamentablemente, la perfeccionara la Wehrmacht. Se movían con rapidez, atacaban por sorpresa y se retiraban sin dejar rastro. En ocasiones podían trasladar sus naves de un río a otro sobre troncos.

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Con este procedimiento asolaron el litoral de las Islas Británicas y del norte de Europa. Pero se aventuraron también mucho más allá. Llegaron al Mediterráneo, al Mar Negro e incluso al Caspio. Cruzaron las estepas rusas aprovechando los grandes ríos.

Según el libro de historia que me compré, llegaron a Nantes, Toulouse, Lisboa, Sevilla e incluso Tortosa por citar algunas ciudades (1). Tenían tan mala fama que se les temía hasta en Bizancio.

No en balde eran expertos navegantes. Llegaron a las islas Feroe, a Islandia, a Groenlandia e incluso a América del Norte. Parece que empezaron como comerciantes pero en un momento determinado de la historia vieron que era más lucrativo saquear que trabajar.

En fin, salí del museo con un par de dudas. La primera: ¿Cómo lo hacían para hacer sus necesidades naturales, sobre todo las sólidas? Porque no vislumbre en las naves lavabo o agujero alguno. Agujero que, por otra parte, habría amenazado la flotabilidad del propio navío.

Lo más sencillo es pensar que lo hacían por la borda, pero en caso de ventolera igual impactaba en la cara del detrás y teníamos un conflicto interno que podía ser letal en esas latitudes.

La segunda: ¿Cómo dormían?. ¿Cómo almacenaban las vituallas o el botín?. Al fin y al cabo el espacio era reducido. Aunque algo más ancho -hasta unos cinco metros- que lo que han transmitido algunas películas de dibujos animados.

He visto en algunas ilustraciones que en la parte central o posterior de la embarcación plantaban una especie de tienda de campaña y que, al ser material textil, no se ha conservado. Pero tampoco sabría decirles.

Debían ir empapados todo el viaje porque. En las procelosas aguas del Mar del Norte y más allá, no se cómo se protegían de las olas con barcos de tan poca altura por mucho que pusieron los escudos por banda. / Un reportaje de Xavier Rius.


(1) Oivind Stenersen i Ivar Libaek: “The history of Norway”, Dinamo Forlag 2003, pàgs. 24 y 25.

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8 Comentarios

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#6 Alejandro, Barcelona, 24/08/2018 - 09:23

Qué observador y qué bien le funciona la olla, Sr. Ríus. Cuando hace dos años visité Noruega y por ende el Mueo en cuestión, a pesar de observar los barcos desde todos los ángulos y alturas posibles, no se me ocurrió ni por un instante pensar en cómo solucionaban esas necesidades humanas diarias. ¡¡Muy observador, sí señor!

#5 Kropotkin, Vic, 23/08/2018 - 19:55

De hecho, el gran historiador estelado Queterorras acaba de demostrar que los vikingos son originarios de Palau de Plegamans. Las historias sobre Escandinavia las difundieron asociaciones franquistas envidiosas de Cataluña... Jua, jua, jua,...

#3 Ciudadano X, Barcelona, 23/08/2018 - 14:22

Me ha hecho gracia en la versión en catalán de e-noticies pone en el titular que los vikingos llegaron a Tortosa y en su versión en castellano del e-noticies pone en el titular que llegaron a Sevilla...

#2 Lo Jaumet Torracollons, Xerta, 22/08/2018 - 23:36

Los catalans sí que tenim sang vikinga,almenys aquí avall,lo que passe és que abans navem amb barcos i ara amb tractors.

#2.1 Purria de Tabarnia, bcn, 23/08/2018 - 15:17

en cambio los moros,simpre a pie,aunque ahora se sientan catalanes y españoles.

#2.2 Lo Jaumet Torracollons, Xerta, 23/08/2018 - 16:02

No com lo Torra,que és clavat al Sigfrid de les òperes de lo Wagner aquell.

#2.3 Kropotkin, Vic, 23/08/2018 - 19:56

Solo hay que ver a Puigdemont y a Torra para darse cuenta del origen vikingo... Jua, jua, jua,...

#1 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 22/08/2018 - 22:53

Titular que denota ignorancia. No hay que confundir no tener miedo a la muerte con yihadismo. Los vikingos no hacían la guerra santa (yihad) la hacían por el botín, los yihadistas sí.